A veces pensamos que las personas a nuestro lado durarán muchos años más con nosotros, no hay razón para pensar que de pronto una enfermedad los atacará si comen sano y llevan una vida saludable, o que un accidente tonto los empujará a los brazos de la muerte, pero no es así. Hoy mi papá estaría cumpliendo 60 años, hubiésemos hecho pastel, muchos dulces y lo hubiésemos pasado muy lindo, en lugar de pasar el día viendo fotos y videos de momentos que ya no podré recrear. El año pasado tampoco pude celebrar su cumpleaños porque estaba radiándose en Caracas, al menos por allá tuvo un pastel y mi hermano lo acompañó.

Han pasado ya varios meses desde su muerte y cada día lo extraño más. Nunca le había dedicado un espacio en mi blog aunque mi papá era una persona super especial, alguien con quien compartía muchas cosas y podía hacer locuras. Mi papá hizo demasiadas cosas, quizás vivió muy rápido, tenía una enorme experiencia en muchos ámbitos, sabía hacer prácticamente de todo y había trabajado mucho. Desde pequeño era muy enfermizo, también desde pequeño tuvo que trabajar duro, vendiendo verduras y empanadas, cargando con cestas enormes por un largo camino, cargando con el peso de una familia. No contó con la dicha de tener un padre a su lado y fue el padre de sus hermanos, quizás eso lo hizo sabio, lo hizo madurar mucho.










