El mundo siempre está en constante movimiento y evolución, todo pasa gradualmente de un estado a otro, así como los sistemas operativos crecen, se hacen más complejos, exigen más recursos y “mejoran” para seguir haciendo lo mismo, los seres vivos toman nuevas formas esqueléticas y se adaptan a la escasez de alimentos, al control de cambio, a los impuestos, a términos socialistas sin sentido, al calentamiento global y al nuevo enfoque y clima que impere en el entorno que les toque vivir.
Por su parte los animales y organismos microscópicos, como integrantes de los seres vivos menos pensantes pero con estructuras sociales más organizadas, evolucionan con una rapidez superior a la del hombre en algunos casos. Mientras cada vez hay más individuos pequeños y enclenques, los insectos, alimañas y animales dañinos para el hombre se hacen más fuertes y resistentes a los cambios climáticos, insecticidas y manotazos U_U
En esta ocasión me referiré al caso particular de la evolución sorprendente de los zancudos, insectos pequeños (aunque ya no tanto), transmisores de varias enfermedades, que gustan de extraer sangre de humanos y demás animales.

Si antes solía sorprenderme al aplastar un zancudo, despegar las manos y ver cómo éste se iba volando tranquilamente aún cuando mi mano quedaba manchada de sangre, o cuando me pinchan traspasando la ropa, mi asombro rebasó el límite esta mañana cuando vi al zancudo de la foto que muestro arriba cerca de donde estaba sentada. El zancudo en cuestión parece normal pero en realidad se trata de un zancudo evolucionado.
Era enorme y super resistente, tanto así que el plagicida no lo hizo caer. Las siguientes fotos comparan el tamaño del super zancudo con uno normal y con una moneda de 100 bolívares débiles.


Darwin y los de Pokemon siempre han tenido la razón. Lo siento por Oparín, aunque fuera ruso, pero no me imagino a ese zancudo salir de ningún caldo nutritivo. Por mi parte, fumigaré y cerraré las puertas. No quiero ni imaginar la roncha y lo doloroso que debe ser la picada de ese zancudo.