El fin de semana viajé a la capital a exponer mi anteproyecto de tesis doctoral. De acuerdo con el comunicado que nos enviaron, el lunes 15 había que estar bien temprano en la dirección convenida.

Las ponencias iniciaban a las 8:00 am y yo era la primera en exponer. Me levanté a las 5:00 y antes de las 7:00 ya estaba en el edificio, pero no habían abierto la zona donde expondríamos. Empezaron a llegar los nerviosos compañeros y por fin abrieron el acceso al interior del edificio. Cuando nos indicaron dónde expondríamos no pude evitar comentar con asombro que eso era una porquería y que más les valía que me sorprendieran gratamente cuando abrieran la puerta de la esquina porque yo no iba a exponer en un lugar donde seguro pescaba alguna infección pulmonar. Había pedazos de computadores, sillas, estantes viejos, papeles y otras cosas y una terraza con palomas. Por todo el dinero que he pagado en el doctorado al menos esperaba un lugar decente para exponer.










